La falta de vitamina E podría causar daños al cerebro a largo plazo.

El estudio, realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Oregon y publicado en el Journal of Lipid Research demuestra que la escasez de vitamina E tiene un efecto neurotóxico que dura toda la vida, favoreciendo el deterioro cognitivo en la edad adulta.

Por otra parte bajos niveles de DHA, un componente de la membrana celular de las neuronas se asocian con un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.

En los EE.UU., se estima que el 96% de las mujeres adultas y el 90% de los hombres adultos no reciben suficiente vitamina E en su dieta.

La vitamina E se obtiene a partir de los aceites de soja, canola, maíz y otros vegetales. Las mejores fuentes de esta vitamina son los frutos secos como almendras y avellanas y semillas de girasol. Vegetales de hojas verdes como la espinaca y el brócoli también contienen cantidades significativas de vitamina E.

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