Vitamina D y ácidos grasos esenciales omega-3, modulan la serotonina. Tratamiento del déficit de atención.

Faseb Journal 2015

Vitamina D y ácidos grasos esenciales omega-3 marinos mejoran la función cognitiva y el comportamiento en el contexto de ciertos trastornos cerebrales.

La vitamina D regula la conversión del aminoácido esencial triptófano en serotonina y esto influye en muchos problemas neuropsiquiátricos como el autismo.

La serotonina afecta a una amplia gama de funciones y comportamientos cognitivos, incluyendo el estado de ánimo, la toma de decisiones, el comportamiento social, comportamiento impulsivo e incluso juega un papel en la toma de decisiones sociales.

Muchos trastornos clínicos, como el trastorno del espectro autista (TEA), trastorno de hiperactividad con déficit de atención (TDAH), el trastorno bipolar, la esquizofrenia y la depresión comparten como único unificador serotonina baja en el cerebro.

El ácido eicosapentaenoico (EPA) aumenta la liberación de serotonina en las neuronas presinápticas mediante la reducción de prostaglandinas de la serie E2.

EPA, sin embargo, no es el único omega-3 que juega un papel en la vía de la serotonina. El ácido docosahexaenoico (DHA) también influye en la acción de diversos receptores de serotonina, haciéndolos más accesibles a la serotonina aumentando fluidez de la membrana celular en las neuronas postsinápticas.

La vitamina D, que se convierte en una hormona esteroidea que controla alrededor de 1.000 genes, muchos en el cerebro.

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