El maravilloso viaje del olor en nuestro cerebro

El 5 por ciento de nuestro ADN está dedicado a la olfación. El epitelio olfativo contiene proteínas llamadas receptores que se unen las moléculas de olor. La gente tiene alrededor de 450 diferentes tipos de receptores olfativos. El perro dos veces más. Cada receptor puede activarse por diferentes moléculas de olor y cada molécula de olor puede activar varios tipos diferentes de receptores. La combinación de estas moléculas crea olores muy complejos.

Al activarse la señal eléctrica desde el receptor, se inicia un viaje hacia el bulbo olfatorio. Desde donde se va a retransmitir la señal (como un repetidor) hacia otras áreas del cerebro. El tálamo, una estructura que sirve como estación de transmisión para la totalidad de la información sensorial que entra en el cerebro, combina informaciones y la envía a la corteza orbitofrontal. Se integra con el gusto.

El hipocampo y la amígdala intervienen evocando recuerdos y generando nuevos aprendizajes. Todo un ejercicio de recreación mental donde otros sentidos y emociones generan un cuadro de sensaciones.

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