Más de la mitad de los niños prematuros enfrentarán problemas cognitivos o de comportamiento en su juventud y edad adulta.

Según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud desde 2012, más de uno de cada 10 bebés – alrededor de 15 millones en total – nacen prematuramente cada año. La gran mayoría son nacidos entre las 32 ​​y las 37 semanas de gestación, pero 1,6 millones nacen entre 28 y 32 semanas y 780.000 son nacidos “extremadamente prematuros” antes de 28 semanas.

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Los médicos en los Estados Unidos están debatiendo una recomendación controversial para bajar la edad gestacional en la que un bebé puede ser considerado potencialmente viables de 24 semanas a 23 semanas. En Japón, los bebés nacidos a las 22 semanas se han considerado viables desde 1991.

La neurociencia está en la actualidad estudiando en profundidad los problemas cognitivos causados por la prematuridad. Existen estudios extensos antiguos que guían los estudios actuales. Por ejemplo, EPIPAGE, analizó una cohorte de todos los nacidos vivos entre 22 y 32 semanas de gestación de 9 regiones de Francia en 1997 y un grupo de referencia de 664 bebés nacidos a término. Hasta la mitad de los bebés prematuros que sobrevivieron a cinco años de edad tenía algún tipo de problema de neurodesarrollo y las deficiencias en el desarrollo cognitivo crecieron más pronunciadamente por cada semana adicional de prematuridad. Sobre una puntuación de la capacidad cognitiva, el equipo observó deterioro en el 44% de los nacidos entre las 24 y las 25 semanas de gestación y 26% de los nacidos a las 32 ​​semanas, en comparación con el 12% de los controles a término.

Los efectos parecen continuar en la edad adulta. El psicólogo del desarrollo Dieter Wolke condujo un estudio inusual de cientos de niños nacidos entre 26 y 31 semanas de gestación en Baviera a mediados de la década de 1980. Él les evaluó a los seis años de edad y a los 26 años. Una cuarta parte de ellos tenían déficits cognitivos severos y la mitad tenían déficits cognitivos leves-moderados. La mayoría de los que experimentaron problemas tenían poca capacidad de atención y bajos resultados académicos.

No sólo es la falta de mielinización apropiada, sino también los insultos vasculares con rupturas de vasos sanguíneos frágiles o la iatrogenia en cerebros poco preparados para los estímulos, que están constantemente manipulados para mantenerlos con vida.

Estudios de escaneo cerebral pioneros apoyan la idea de que las redes neuronales se ven alteradas jugando un papel importante en los problemas cognitivos. Una colaboración Suiza con resonancia magnética optimizada a los 6 años de edad,reveló que los tractos neuronales de los niños prematuros se organizaron con menor eficiencia, a menudo tomando un camino más sinuoso. Estos cambios en la organización se correlacionaron con la reducción de las habilidades sociales y cognitivas.

Otro estudio en el Hospital de Niños de St. Louis en Missouri con resonancia magnética funcional demostró un bajo nivel en la actividad de un cerebro en reposo con menor complejidad neuronal.

Existen estudios genéticos que involucran el metabolismo lipídico para la gestión del desarrollo de la mielina. Otros estudios involucran el papel protector que podrían tener la eritropoyetina intraútero.

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