Redes, subredes segragadas y la memoria. Otra forma de mirar al cerebro.

Una nueva investigación del Centro de Longevidad Vital (CVL) en la UT Dallas ofrece un enfoque diferente de ver cómo el cerebro funciona.

Fundamente su estudio en ver el cerebro como redes y subredes segregadas, lo que podría conducir a nuevos criterios diagnósticos y clínicos de los trastornos de memoria relacionados con la edad.

Las redes cerebrales consisten en grupos de nodos altamente interactivos, no muy diferentes de las redes sociales y tecnológicas.

Estos nodos todos se comunican entre sí en una red cerebral a gran escala.

Una cantidad considerable de investigación ha puesto de relieve cómo los adultos mayores utilizan diferentes áreas del cerebro que los adultos más jóvenes a la hora de realizar las mismas tareas. Lo que el enfoque actual ofrece es una evaluación de estas diferencias en un contexto más amplio.

Wig y sus colegas examinaron cómo las redes cerebrales están compuestas de sub-redes segregadas que median funciones especializadas. Ellos encontraron que el aumento de la edad se asocia con una disminución de la segregación de las sub-redes cerebrales. Además, encontraron que menos segregación entre subredes predice mala memoria a largo plazo, independientemente de la edad.

Debido a que el grado de segregación de las redes de los individuos se relaciona con la capacidad de memoria, la medición de la segregación de la red de un individuo puede llegar a ayudar a conducir a medidas clínicas que podrían predecir la disminución patológica.

Con el fin de crear una nueva medida de la interconectividad y la eficiencia a escala global, utilizan un área de las matemáticas llamada teoría de grafos para caracterizar la segregación de las redes cerebrales. Este enfoque ha sido utilizado para estudiar las redes sociales como Facebook, Internet, el flujo de transporte público, la transmisión de enfermedades, e incluso brotes de contagio.

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