Melanopsina y luz azul.

PNAS  2014

La luz entra en el ojo y se forma la imagen en la retina. Desde hace tiempo se sabe que la imagen de la retina es detectada por las neuronas conocidas como los conos y bastones. Los bastones operan en niveles de luz tenue y nos permiten ver en la noche. Sin embargo, existen otra clase de células en la retina que también detectan la luz.

Estas células son conocidas como células ganglionares intrínsecamente fotosensibles, y contienen la proteína melanopsina. La melanopsina es sensible a la luz en longitudes de onda intermedias. Parece que media principalmente funciones de luz pulsada distintas de la visión consciente. Ayudan a configurar nuestro reloj circadiano y contribuyen en el control de la pupila.

El exceso de estimulación de la melanopsina produce la sensación de dolor a la luz. Y su defecto provoca  el trastorno afectivo estacional, en la que las personas se deprimen cuando no tienen suficiente exposición a la luz.

La luz azul puede poner en marcha importantes respuestas biológicas. Investigadores de la Universidad de la Escuela de Medicina de Pennsylvania y la Escuela de las Artes y las Ciencias han estudiado y publicado este tema.

Su trabajo aborda las propiedades de la melanopsina, una proteína sensible a la luz en el ojo que establece el ritmo de nuestro ciclo día-noche y la constricción de la pupila a la luz brillante.

Se midió la respuesta de la pupila a la estimulación de melanopsina, conos, bastones y otras células ganglionares. Sorprendentemente, encontraron que la melanopsina y S-conos tienen efectos opuestos y compiten por el control de la pupila a la luz azul.

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